viernes, 8 de mayo de 2015
...evalúo parciales en la prepa...
Busqué varias formas de hacer manuales, desde las más experimentales hasta las más tradicionales y, aunque es un proyecto que se reinventa cada generación, estoy muy contenta con los resultados. Mis alumnos crean un libro con ayuda de sus carpetas en donde organizan la clase por capítulos y registran conceptos, actividades y tareas. Al final del semestre, decoran el exterior y obtienen un bello recuerdo de la materia con el cual -la mayoría de las veces-, tienen un apego especial porque... ¡lo hicieron ellos!
En el proceso creativo, los estudiantes descubren conforme redactan los contenidos las partes básicas de un libro, su organización e importancia de la toma de decisiones. Por ejemplo: un trabajo de gran tamaño se verá hermoso, pero no cabe en el formato portable; trabajar un día sí y un día no conlleva generar huecos en la información; agregar materiales sin cuidado, hace que se piedan o no tengan unidad... Cuando los estudiantes descubren con maravilla que el diseño editorial permite navegar en la información con lo justo y preciso, el mundo se abre: las limitantes son retos para explorar.
Aunque no todos tienen esa experiencia, confío en que no ven de igual forma los libros. Saben que hacer libros son una tarea que requiere tiempo y orden.
Con los años frente a grupo, agradezco la oportunidad de tener casos muy diferentes entre sí. Están los perfeccionistas, los que son inseguros y prefieren las estructuras, los inquietos, los exploradores, los ecológicos, los alternativos, los flojos... Todas sus personalidades permiten infinidad de posibilidades para describir un tema general como los tipos de sílabas o las partes del teatro escrito. Me encanta leer sus textos, ver sus ilustraciones, advertir cómo se apropian del contenido y lo traducen en imágenes. Aunque tenga estudiantes apáticos, con problemas de atención, de lenguaje, ortográficos, incluso con limitantes para el manejo de los instrumentos de escritura, aprendo mucho de ellos.
Al final del semestre, cuando revisamos el trabajo hecho, verlos mostrar con orgullo sus manuales, me hace sentir celos por su pasión. Siempre quiero hacer un manual, pero me doy cuenta que he hecho tantos con ellos que no tengo más tiempo que el de acompañerlos en su odisea creativa. No cambiaría mi pepel en esa historia que cierra con la frase de oro: "¡Excelente trabajo, chicos! ¡Felicidades!"
sábado, 25 de abril de 2015
...estamos en plena estación...
El Haikú es un poema breve. Tiene sólo tres versos o líneas. En cualquiera de sus partes, aparece un elemento conocido como kigo, un concepto que remite a la naturaleza y a una de las cuatro estaciones. Por eso los haikús son poemas estacionales. Ejemplos de kigos: flores que remiten a la primavera, ranas al verano, hojas al otoño y lechuzas al invierno.
El arte del haikú, comprueba la habilidad oriental para dominar el minimalismo. Los grandes maetros como Basho, Issa y Shiko sabían que la vida es efímera, que las cosas cambian constantemente por lo que el momento que tenemos debe ser apreciado: se nos escurre para no volver. Cada instante, por amargos o dulces que sean, son importantes.
Una de mis ex alumnas, Fabiola Arieta Baizabal, durante el último trimestre de la Especialidad en Diseño Editorial, diseñó como trabajo final un hermosa antología de haikús. La llamó Cuatro Estaciones Ilustradas y con ella se tituló de la licenciatura en Diseño Gráfico. Sin conocer el género poético, le bastó un poco de literatura para encontrar en él todo una rica oportunidad para explorar el área de diseño que más ama: la ilustración.
Fabiola organizó la selección de textos, personajes y escenarios para crear esta hermos antología con técnica mixta. El producto es una golosina visual por el manejo de texturas, color y blondas. Definió el público infantil y pensó en obsequiarles, además de la colección de poemas, información sobre Japón y el arte de hacer poesía estacional, la experiencia de elaborar un móvil en compañía de los padres a manera de refuerzo de la lectura. Un regalo irrepetible.
El trabajo de Fabiola, pequeño, hermoso y gustoso en compartir el arte del haikú, es un ejemplo de un libro pensado en los niños. Con su mirada curiosa, adverirán las sorpresas que se esconden en las ilustraciones con el mismo asombro con que ven las gotas del chaparrón secarse al minuto de caer. Y bueno, los adultos deberíamos recuperar esa capacidad de maravilla efímera. ¿Qué te ha sorprendido hoy?
domingo, 18 de mayo de 2014
...regreso de la FILU
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| Foto: Ernesto Navarrete |
Creo que una buena estrategia sería entregar la mercancía sin bolsa y sólo si el cliente la pide, entregársela. ¿En verdad la gente quiere una bolsa? A veces creo que no, que sólo es una costumbre como pedir el comprobante de compra que olvidas tan pronto lo arrojas en el fondo de tu bolsillo, como cuando le echas sal a la comida sin haberla probado siquiera o saludas con un "¿cómo estás?" sin que te importe en lo absoluto.
Sin bolsa, por favor
...porque no me cuesta llevar algo en las manos.
...porque lo puedo llevar en mi bolsillo/mochila/bolsa.
...porque no tengo vergüenza de lo que compro.
...porque no quiero presumir donde compro.
...porque no llueve ni se maltrata lo que llevo.
...porque hay productos diseñados para transportarse.
...porque fui al supermercado y llevé bolsas de tela.
...porque es ridículo llevar una bolsa dentro de otra bolsa.
...porque tengo muchas en casa.
...porque afean cualquier espacio.
...porque me preocupa mi planeta.
...porque si están libres pueden volar y recorrer grandes distancias.
...porque si se cubren de tierra se degradan en cientos de años.
...porque en ríos y mares causan tragedias.
...porque si los animales se las comen, mueren.
...porque biodegradable no significa degradable.
...porque no me sirven.
...porque seguirán haciéndolas si las usamos.
...porque siempre hay una mejor opción.
¡Sin bolsa, por favor!
[para Xalapa Limpia]
PD: Que dejen de rondarme los libros para la tesis... quiero el gozo literario.
domingo, 27 de abril de 2014
...estuve arreglando jardín y terraza...
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| Un día de estos... |
Xalapa, como cualquier urbe, tiene fachadas de todos los estilos. Ventanas de diversos tamaños, acabados, rejas, jardines, aleros, cocheras, recibidores y decorados conforman estos espacios. Caminar de nuestra casa a cualquier punto nos permite ver cómo es que cada familia, empresa, negocio o institución mantiene ese espacio público que une el adentro y el afuera. La fachada es el frente de nuestras casas, lo que ve la comunidad del espacio en donde vivimos. ¿Te has puesto a pensar qué dice de ti tu fachada?
Hay casas que sugieren amabilidad, cordialidad e invitan a acercarse; otras, son agresivas y erigen altos muros con cámaras y cercos eléctricos. Unas son verdaderas selvas por la vegetación que crece libre, otros paraísos encantadores, idilios temáticos o escenarios de terror y miseria. Las fachadas nos hablan de las personas que hacen útil ese espacio. Nos dicen si la cochera está en servicio, si hay niños o mascotas, si las personas viven fuera todo el día, si reciben visitas frecuentemente, sus creencias religiosas, el tiempo o los recursos con los que cuentan.
En medio del ajetreo diario, cada vez que entramos y salimos de nuestras casas, pocas veces nos volvemos hacia ellas para preguntarnos cómo están. ¿Cuándo fue la última vez que le echaste una manita de gato a la pintura? Si tienes arrietes o parterres, ¿están atendidos y podados? ¿Son basureros públicos? Si tienes la fortuna de tener los cristales y herrería limpios, siempre aparecen musgos y plantas silvestres que crecen tímida pero persistentemente en la comisuras. ¿Cuándo los atendiste? Si tienes balcón o espacios verdes, procúralos y no dejes que tus especies se sequen, ahoguen, ni crezcan sin control. Aprender de tus plantas te hace sensible a sus necesidades. Si tienes mascotas, no las abandones en las azoteas; es tristísimo ver perros y aves asoleadas, mojadas bajo la lluvia o pidiendo auxilio cuando están olvidados. Por último, evita la acumulación del mal de todo mexicano: triques, tiliches y cachivaches. Acaba con las lonas, plásticos, cubetas y demás artilugios "de mientras" y proponte un tiempo (y presupuesto) para poder hacer los ajustes formales que necesita tu fachada.
Las fachadas hablan de nosotros y más que ser un cliché del "como te ven te tratan", es importante que recordemos que existen. Las fachadas son un pedacito de la ciudad que puedes cuidar y que deben ser consideradas. Si mi calle tiene 10 casas y mi fachada está atendida, será 10% más bonita; quizá mi vecino se anime y sea 20% más agradable transitar por ella. Cuidemos nuestros espacios comunes y contribuyamos en hacer mejor nuestra Xalapa.
[Para Xalapa Limpia]
lunes, 7 de abril de 2014
...inicia abril
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| Jacaranda |
Las jacarandas en Xalapa decoran la mayoría de la avenida Orizaba y la zona de Las Palmas, hacia la parte alta de Ávila Camacho. Hay algunas escondidas en la avenida Xalapa, Maestros Veracruzanos y alrededor la zona UV. De un día para otro, las copas de color lila replican su color en el suelo y tapizan automóviles, aceras y camellones. Al volver del trabajo, fueron una gratísima sorpresa porque si uno se descuida, el paisaje perfecto como azúcar glass es barrido o alterado por la lluvia.
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| Calistemon |
Antes había más jacarandas en Xalapa. Las quitaron del centro histórico argumentando que estos árboles se quiebran y producen accidentes en otoño cuando pierden flores, hojas y frutos reduciéndose a troncos arrugados. Un árbol que puede llegar a los 30 metros necesita un suelo profundo y no limitarse a pequeños arrietes urbanos sin profundidad o estar bajo cielos llenos de cables porque tarde o temprano, vendrán a podarlos so pretexto de ser un peligro cuando nosotros somos quienes atentamos contra ellos.
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| Azaleas |
Si tiene espacio este fin se de semana, aproveche un momento y contemple las flores de temporada. Revalore su presencia y regálese sus colores y perfumes. En medio del tráfico,del quehacer diario, detengase un minuto y sorpréndase del regalo natural de su propia ciudad.
[Para Xalapa Limpia]
domingo, 30 de septiembre de 2012
...comienzo a ver un sendero...
" Desde que era pequeña, los libros me gustaron. Recuerdo que cuando iba a las fiestas de cumpleaños en casa de mis anfitriones, me alejaba del grupo de niños y prefería curiosear en los estantes de las salas o esas pilas de papel que se acumulaban en las esquinas menos usadas de las mesas y los muebles. Tuxtepec para entonces comenzaba a dejar de ser pueblo y eso de leer en vez de platicar, era cosa de gente rara. Todavía iba en la primaria cuando mama Fuyo, matrona del barrio, me preguntó que por qué no iba con los demás a jugar. Le dije que me gustaban los libros y ella sólo lanzó ese “¡ah!” que parece no querer continuar con el asunto. Poco leía de esos estantes desordenados en donde convivían por igual libros, catálogos de avón, fotografías, revistas, tesis, volantes, misales y cómics. Como muchos de los temas me eran desconocidos, sólo sacaba las publicaciones para hojearlos y ojearlos. Hacerlo me entretenía más que “las traes” de la primaria o “la botella” en la secundaria.
En casa los libros siempre estuvieron en bonitos estantes porque a mis padres les gustaba el orden. Recuerdo tardes enteras pasando hojas a los libros y redibujando sus ilustraciones.
Cuando comencé a leer con otros ojos esos montones de los textos impresos, se abrió un nuevo universo del que quedé enamorada. Desde entonces no he dejado de leer. Mi amor por los estantes y las pilas de publicaciones (ordenadas o desordenadas; empolvadas o sacudidas), sigue siendo tan atrayente que siempre termino por interrumpir lo que tengo que hacer para curiosear. De mi carrera en donde los libros obtuvieron más contenido que forma, brinqué a la Especialidad en Diseño Editorial convencida que, su forma también era hermosa y en este posgrado podría seguir alimentando mi gusto. En la primera clase, el primer tema fue definir lo que era un libro. Sin embargo, las definiciones que salieron de los diseñadores, nominaban un objeto que no conocía.
De repente, estuve confundida. Un libro es una compilación, pero también una selección o un fragmento, es el contenedor de una idea (definida o no), pero también es un objeto. Éste puede tener (o no) letras en un soporte que pueden no ser hojas de papel que igualmente, pueden o no estar unidas. Los libros pueden verse como objetos táctiles, pero también pueden ser para ver, para oír o incluso oler. Los libros se publican, hacen colecciones o quedan en el olvido como inéditos; se registran y plagian, se imprimen o se leen en pantalla. Un libro puede leerse en orden, desorden o solo consultarse; también puede comprarse, alquilarse, prestarse, heredarse o robarse. Son fobia y son filia; adorno, lujo y vergüenza. Educan, entretienen y hasta son escondite. Un libro puede tener las 49 páginas que declara la UNESCO (A book is a non-periodical printed publication of at least 49 pages, exclusive of the cover pages, published in the country and made available to the public) o ser tan técnicamente correcto como indica la RAE ("conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen"); puede ser el resultado de una evolución histórica como dicen Lucien Febvre (2005) o puede definirse según la época y la cultura como dice Svend Dhal (2006).
Sí: un libro es un libro..."
Y sin embargo yo estoy tan confundida con ellos... No me los explico y me encantan.
[creo estoy enamorada...]
sábado, 15 de septiembre de 2012
...estaba en casa...
Por el color de la luz, me pregunté por la hora. No sabía si estába por llover, por anochecer o amanecer. No sabía cómo había llegado. Busqué mi celular y de inmediato pensé en fotografiar la casa. La última vez que la casa "estuvo puesta", fue antes de la mudanza y tomé fotografías de todo. La mayoría de esas imágenes se velaron así que, ¿por qué no tener otra vez fotos de la casa?
Busqué un ángulo para captar la habitación y es entonces encontré un error. No sé si eran los colores o los objetos... Algo ha cambiado. Conocía muy bien el lugar, pero no parecía el mismo de siempre. Revisé y en el armario no estában las bolsas colgadas, me faltaban algunas cosas. Comencé a tener una extraña sensación de todo esto. Es mi casa, pero había algo diferente.
Recorrí el resto de la casa y descubrí pequeños detalles que sé no tenía: los armarios tiene cortinas de tela de colores, una tina en el baño principal, los focos de los baños eran diferentes al igual que los mosaicos de flores, el balcón a la sala ha desaparecido, el espejo del recibidor era más delgado... Mientras voy fotografiando todo, mi teléfono falló con el error de siempre. Se quedó bloqueado y me enfadé. Y ahora ¿cómo iba a registrar el que la casa estuviera diferente?
En el comedor principal, vi la mesa puesta. No es una fiesta, pero nunca se usó el comedor más que para las celebraciones. ¿Por qué estaría puesto ahora? Hay cinco lugares, como cuando éramos cinco. Hay comida hecha, la que se servía cuando éramos niños. El clima de la sala arrancó y la luz roja de su sistema la veo azul, casi ultramarino. Supe que no era la luz del sol la que producía ese efecto: algo estaba ocurriendo.
Me dirijí a la ventana de la sala (¡cómo amaba esas ventanas!). Afortunadamente tenían sus cortinas color tierno. A lo lejos ví acercarse el coche azul de la familia. ¡Casi 20 años que no lo veía! Verlo sobre las calles de la unidad me hace recordar el sonido de las piedas bajo las llantas y entonces lo supe: yo estoy por llegar a casa y vengo con mi familia. Pero entonces, ¿qué estaba haciendo antes? Mi teléfono estaba muerto y la casa en completo silencio. Solo se escuchaban los climas ronroneando plácidamente como siempre. Me preguntaba dónde estaba el error en todo esto.
Cuando la Caribe se estacionó frente a la casa, supe que descendería de ella. Pero ¿por qué se estacionó frenta a la casa y no en el garage como siempre? Comencé a tener miedo porque la cotidianeidad se había hecho extraña y mis recuerdos se revolvían con la realidad. Me oculté tras la cortina y mi papá bajó. Llevaba el llavero de siempre, con las llaves de siempre y miró hacia la ventana. Sabía que me podía ver, pero que no se molestaría. Pero yo retrocedí. No supe por qué, pero estaba aterrada.
Corrí a la cocina. Escuché cómo entraba la llave a la cerradura y el pánico se apoderó de mí. No tenían que verme. Abrí la puerta del patio de servicio, aquélla que siempre se arrastró un poquito. Al cerrarla tras de mí, escuché sus voces: sí somos ellos, somos todos ellos, como cuando éramos cinco. Como al abrir una puerta, sentí la tranquilidad de estar llegando a casa, de saber que había comida rica y lista, de que tendría la tarde libre para jugar, de que no tenía que preocuparme, que todo estaría en paz. Mi yo habló con los demás como cuando era niña, escuché a mis hermanos hacer sus juegos de siempre y el sonido de las puertas de la alacena abrir y cerrarse: la casa estaaba viva. Mi mamá nos llamó a la mesa y la voz de mi papá le contestó. Él sabía que estaba detrás de la puerta y no dijo nada. Era nuestro secreto.
Me desdoblé en mí misma y supe que tenía que volver y dejarme crecer sola porque todo estaría bien. Aunque después no seamos cinco, aunque abandonásemos la casa en unos años.
De nuevo perdí las fotografías de la casa, pero su impresión se me quedó para siempre.
domingo, 9 de septiembre de 2012
...va de nuevo la vuelta de tuerca...
Quizá sea la edad, la experiencia o la confianza... No lo sé, pero me la estoy tomando tranquila. Sí: las piezas encuentran su lugar y será el idóneo. Me agrada saberme más relajada y que, sin demeritar el trabajo, tengo más ánimos que en otras ocasiones para la odisea de la titulación.
Esperemos que los vientos sean gratos.
lunes, 7 de noviembre de 2011
...se acabó la maestría...
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| Pajaritos Clover |
Ya no hay clases los viernes y sábados. Extrañaré mucho a mis compañeros, pero la verdad es que disfruto mucho las ganas de hacer la tesis. Las dudas de lo que vendrá, me da insomnio, pero beh! me hace mucho más feliz.
¡Qué ganas de que venga lo que deba venir!
lunes, 5 de septiembre de 2011
...estoy otra vez enferma....
Cómo me molesta estar enferma. Odio el cuerpo cortado, la garganta dolida, la cabeza zumbando, el ánimo que no quiere hacer nada más allá de lo necesario.¿Por qué la gente se enferma cuando quiere trabajar?
Salud... ¡ven a mi! Ya me cansé de estar cansada...
domingo, 28 de agosto de 2011
...viene el protocolo
...veamos si puedo publicarlo más o menos bien. Después de todo, es un copy+paste del word con algunas imágenes para hacerlo más amable y, obvio, el blogger le hace lo que mejor se le ocurre a los formatos.
Se aceptan sugerencias y ampliaciones sobre el contenido (que está creciendo). Poco a poco subiré más datos. Si alguien sabe de estudios sobre la sátira, bienvenidos sean..
1. TÍTULO
Diseño conceptual y editorial del libro Bibliofilias y Bibliomanías, una sátira para evidenciar conductas hacia los libros en México.
2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMADurante toda mi vida, el convivir con libros siempre fue positivo. El contacto con las bibliotecas familiares y en las escuelas fue de libre acceso; las restricciones no producían grandes molestias pues el “no tocar” iba con una buena explicación y siempre se podía violar reglas cuando nadie me veía. Era un habitante natural de las bibliotecas y pensé que eso era lo normal. Pensé que las restricciones nunca me preocuparían hasta que me encontré con extrañeza un servicio tan restrictivo; era la primera vez que para elegir un texto, no debía tocarlo: los libros tenían que ser seleccionados desde detrás de un cristal, a varios metros de distancia.
Al observar durante varios días el lugar, descubrí que todos los usuarios de esta biblioteca son descuidados con el material que resguarda: toman con rudeza los ejemplares, los desacomodan, los marcan, se los llevan y manejan sin ningún registro… Estas eran las razones por las que los directivos, a quienes acusé de represores del conocimiento, en verdad estaban preocupados por la conservación de los libros. Desde esta perspectiva, está bien encerrar los libros.
Sin embargo, en otra biblioteca que ha permanecido años cerrada por cuestiones administrativas, se advierte que por su olvido y confianza en sus candados, ha sido saqueada. Un joven confesó su robo justificándolo: “de enmohecerse en la bodega, está mejor conmigo”. Viendo el libro maltrecho, exprimido entre sus manos como un periódico viejo, puedo advertir que lo ha leído más de una vez, pero lo ha dejado inservible al mismo tiempo que lo alejó de otros posibles lectores. Obsérvese que el usuario no denominó al espacio en donde guardan libros “biblioteca”. Encerrar libros no es hacer una biblioteca, es tener una bodega, un museo.
Si recorriésemos los distintos espacios en donde hombres y libros coexisten -librerías, escuelas, bibliotecas, ferias del libro, editoriales, mercado de pulgas…- descubriríamos muchas conductas que son calificadas como positivas y negativas. Ante la presencia de estas conductas, me pareció interesante la relación de las personas con el libro.
Desde que el libro su
rgió –en Europa con la Biblia de 42 líneas de Gutenberg en 1545; en México con el Manuale sacramentorum de Juan Pablos en 1560 (De la Torre, 2009; Svend, 2006)-, incluso antes de recibir su nombre, ya era símbolo de poder y conocimiento. Hacer libros es lucrativo y conocer sus secretos de manufactura también lo es. Los libros se convirtieron en una exitosa mercancía porque comprarlos, se hizo adicción para algunos y necesidad para el resto. Los libros se han comprado, robado guardado, reparado y abandonado desde sus orígenes. Es un producto que posee valores tan cambiantes y con tanta empuje en las personas no se olvidan acontecimientos como la destrucción de la biblioteca de Alejandría, la censura de la Inquisición, los escándalos de los libros de izquierda, el fantasioso pero imprescindible escrutinio a la biblioteca de Alonso Quijano, la revolución religiosa que conllevó la Reforma Luterana y recientemente, el auge mercadológico que tuvo la saga de Harry Potter de la escritora británica J.K. Rowling.
Desde un ámbito formal, los libros son objetos funcionales con un uso específico: son dos tapas que unifican un contenido impreso en hojas. Más allá de estas características formales, la relación que las personas tienen con él se dispara en múltiples opciones: hay ciertas conductas que son consideradas como positivas -como divulgarlos, venderlos, distribuirlos, hacerlos…- y otras negativas -quemarlos, censurarlos, mutilarlos, mal diseñarlos, esconderlos, prohibirlos…
Todas estas conductas sociales obedecen a patrones motivacionales, es decir, a estímulos positivos para la psique humana, y crean actitudes que sin que nos demos cuenta, se consolidan como hábitos (Frondozi, R., 1994). En otras palabras, proceder de cierta manera -por ejemplo, comprar más libros de los que se es capaz de leer- para alcanzar ciertos fines -nutrir una biblioteca-, hace que tomemos una actitud -de comprador compulsivo- que nos forma un hábito del cual no nos podemos desprender -adquirir libros innecesarios a precios inaccesibles que jamás leeremos.
Una buena cultura del libro debe estar enfocada en el desarrollo de sus potencialidades, en hacerlo libre como instrumento de conocimiento. Un libro y su contenido no deberían padecer el olvido ante cualquier resguardo por razones tan loables como lo es el cuidado excesivo, o banales como el simple celo. El libro debe llegar a todo aquél que desee su conocimiento. Más allá de una promoción a la lectura, me gustaría promocionar el buen uso del libro advirtiendo los hábitos que tenemos con ellos con los que, sin darnos cuenta, limitamos el conocimiento.
Todas las personas que tenemos cercanía con los libros, tenemos de una u otra manera,conductas hacia los libros que pueden ser justificadas ante los demás: el joven que hurtó un libro, considera que lo “ha rescatado” del mal del olvido y la voracidad de la humedad, el comprador compulsivo moviliza la industria editorial con sus adquisiciones y yo misma, al romper las reglas y sacar libros escondidos en una biblioteca familiar, lo hice con mi estandarte de “libre conocimiento”. La balanza danza entre una postura y otra: hay que leer libros, pero no todos; necesitamos producir libros, pero no de todo; la gente debe comprar libros, pero no para no leerlos; publicar muchos textos, pero no para llenar bodegas.
Distinguiendo entre lo ético -el estudio de la virtud, la felicidad, el deber y el buen vivir- y la moral -la manera en que nosotros procedemos por costumbre-, las acciones que obstaculizan la libertad con los libros pertenecen a las maneras en cómo decimos actuar hacia ellos. La educación cumple una parte importante, pero también lo es el criterio que se ha forjado el sujeto. ¿Cómo, entonces, propiciar un cambio de conducta que eduque a nuestra sociedad llena de actitudes morales egocéntricas? Para ello se propone abordar el tema desde el discurso de la sátira.
La sátira es un género lírico que se caracteriza por utilizar emplear el humor para ridiculizar los defectos sociales o individuales con el objetivo de producir una mejora. El discurso satírico, empleado desde los inicios de la literatura occidental, funcionó a los poetas como medio para evidenciar las conductas que consideraban impropias de las personas. El género evolucionó y se adaptó a las culturas y recursos de distintos países. Hoy en día, la sátira continua siendo parte de las herramientas de transmisión de conocimiento para muchas personas. Por su naturaleza didáctica, es accesible y su mensaje es fácilmente transmitido a los receptores.
Para esta investigación, se conceptualizará el diseño editorial y textual de un libro donde por medio del discurso satírico, se espera que los lectores tengan una lectura reflexiva acerca del problema de la cultura del libro en México.
3. OBJETIVOS Y METAS
Objetivo general
* Diseñar y conceptualizar un libro para el público general a partir de 15 años de corte satírico para evidenciar determinadas conductas hacia la cultura del libro en México.Objetivos particulares
* Analizar el discurso satírico en la literatura con sus características generales y particulares en México.* Identificar, organizar y describir las conductas que se desean cambiar de la cultura del libro en México.* Facilitar la lectura analítica a través de un producto editorial.
* Diseñar un libro que promueva la lectura reflexiva.
4. ANTECEDENTES DEL PROBLEMA
La sátira es un género literario antiguo que comenzó como un elemento accesorio y alejado del discurso central en epigramas y epitafios. Estos textos tienen la característica de ser breves e incisivos en su intención verdadera. Los autores, encontraron divertido y mordaz hacer comentarios sarcásticos sobre ediciones, textos o escuelas, por lo que los epigramas se hicieron más extensos.La poesía yámbica, ofrece múltiples ejemplos de cómo la sátira incursionó e impactó en la cultura griega. Los autores denunciaban por medio de la burla y la ironía, pero fue en durante el Imperio Romano que alcanzó su máxima expresión. Los mismos poetas romanos declaraban que “satura quidem totra nostra es” -al menos la sátira es toda nuestra en Institutiones oratoriae, Décimo Junio Juvenal, 10.1.95- y establecieron cánones en locuciones y expresiones que hoy en día manejamos comúnmente para ejemplificar la sátira.
El género se desarrolló en toda Europa con la novela costumbrista en Inglaterra. En Italia, Francia, Alemania y Holanda también tuvieron autores que, por medio de la sátira, ridiculizaban la conducta de religiosos, políticos y gente del pueblo por igual. En España, la novela picaresca explotó la sátira. En México se contó con el peridismo satírico que se ve claramente reflejado en El Pensador Mexicano de 1812 a cargo de Joaquín Fernández y las obras literarias de Pablo Villarencio, Luis Espino y Rafael Dávila.
Criticar la conducta de los demás generaba inquietudes, por lo que muchos textos satíricos fueron censurados o conservados en secreto en bibliotecas privadas a las que muy pocas personas tenían acceso a ellos. Otros incluso permanecen en el anonimato ante el temor que tenían los autores a la persecución y la censura.
La sátira en todos estos libros significó para sus autores un medio de evidenciar conductas y actitudes por parte de la sociedad siendo protegidos ante el amparo de la creación literaria. Aunque ellos eran autores, sus personajes tenían una voz impertinente que se atrevía a decir lo que el autor no podía hacer de frente.
Los discursos satíricos se consideran expositivos por el acercamiento a los problemas, pero didácticos en la utilización de estos. Los lectores, conforme se adentran en las historias, advierten que lo que comenzó como un simple discurso cómico, se ha transformado en una lección de vida, en un cambio de conductas y actitudes.
5. PROPOSICIÓN O HIPÓTESIS
Evidenciando conductas negativas hacia el libro por medio de un libro satírico, se producirá una lectura reflexiva en los receptores.
6. ESTRATEGIAS DE PRODUCCIÓN Y PERSPECTIVAS TÓRICO-METODOLÓGICAS* Analizar y caracterizar el discurso satírico de manera general y enfocada a la sátira empleada en México.
* Documentar trabajos editoriales satíricos que unan texto e imagen de creación reciente.* Organizar y crear una tipología de las conductas consideradas como negativas en torno a la cultura del libro
* Conceptualizar un producto editorial que en su totalidad, sea un representante satírico de las conductas hacia el libro.
* Proponer el diseño editorial del libro Bibliofilas y Bibliomanías. Crear una maqueta para revisar su funcionalidad.
7. ESTRUCTURA CONCEPTUAL
· Sátir/Humor/Caricatura
· Figuras retóricas (hipérbole, reducción, yuxtaposición, parodia)
· Conducta
· Ética y Moral
· Libro
· Libro juvenil
domingo, 21 de agosto de 2011
...comienzan las clases...
...temo que me vuelva a perder del mundo digital. Aunque tenga internet en casa, algo me dice que, con tantos grupos y con tantos proyectos, andaré con el tiempo encima.
No obstante esto, hay cosas que me emocionan. Por ejemplo en la prepa están los chicos de primer semestre que llevaré, los cambios que haré con la metodología de tercer semestre. Quizá se pueda recatar la biblioteca y estaré en ese proyecto; al menos eso me dijeron. En la universidad estaré dando materias nuevas y en áreas que no conocía; y están las tesis de los chicos de arquitectura, interiores y diseño... ¡Estoy emocionada con estos proyectos!
Pero sin duda, lo que más me emociona es que la maestría está por terminar. Según calendarios y organizaciones, terminamos el viaje el 29 de octubre. La tesis va cocinándose a fuego lento y ante el año que está exprimiéndose, confío en que todo saldrá bien. Quizá sí... quizá no, pero por el momento, imaginar qué pasará es más positivo que negativo.
lunes, 8 de agosto de 2011
...la venganza...
La venganza puede ser muy sencilla como regresar un golpe, pero también puede ser muy cruel como planear el daño a quien no la debe ni la teme. He aquí lo que me afligió de la venganza...
Generalmente soy una persona tolerante y amable la mayoría de las veces. Es más fácil que haga un entripado antes de decirle a alguien que no. Sin embargo, ante una ofensa, núcleo de la venganza, puedo convertirme en más que una bruja. Al ver lo odiado, parece como si todas mis energías se concentren en hacer daño, en producir el mal. ¡Cómo disfruto de la desgracia de la persona que odio! Me convierto en más que una serpiente, en más que Medusa, en algo más feo que vive entre gorgonas, algo que los héroes deben matar por atentar contra la vida de las personas. Soy la mala del cuento, la bruja perversa...
Hace tiempo, me dijo uno de mis amores frustrados que era más bien una caprichosa, que solo tenía que aprender a ser más tolerante. Hoy sé que no es tolerancia lo que me falta. Soy completamente consciente de mi capacidad de odiar y hacer el mal. Y entonces me frustro: si no temiera tanto de las erinias sociales, claro que envenenaría su bebida, lo torturaría, lo humillaría públicamente, le haría suplicar por mi perdón y que sufrieron los hijos de sus hijos...
¿Porqué hasta el odio se nos tiene negado? ¿Qué tiene de malo? Incluso maldecida, Medusa no se retractó de su ofensa contra Venus y de las lágrimas y sangre de su cabeza decapitada por Perseo, nació el magnánimo pegaso. ¿Alguien puede justificar la venganza?
"No odies, aprender a perdonar"
Y la verdad es que no quiero hacerlo. Y prefiero seguir con el ritual en donde el mal se percibe, pero no se ve; es como un perfume en una habitación, como un delicioso juego... justo como el amor.
martes, 26 de julio de 2011
..estamos de vacaciones de verano...
Creo que estraño mis clases...
Lo bueno de las clases es que los alumnos te hacen meter en una rutina bastante amable. Muy rápido, nos podemos poner al corriente y hasta ir felices a clases. Lo malo es que es una rutina ficticia porque los exámenes están para hacernos querer arrancarnos los cabellos cuando estamos seguros que todo va bien. Esos alumnitos llorosos y los justificantes de todo hacen volvernos locos.
Sin embargo, lo bueno de las vacaciones es que los horario son más flexibles y puedo tener ciertas libertades. Por ejemplo, no entro a las 8, pero de que hay que chambear, ¡hay que chambear! No puedo faltar a las juntas ni a los cursos...

Me encantaría que me dieran una buenas vacaciones... como cuando era estudiante y el cambio de semestre, era un borrón y cuenta nueva. Me encantaban las vacaciones de fin de semestre porque no había tareas ni lecturas obligatorias: había que pensar qué hacer con tanta libertad. Como maestra, estoy preparándome para lo que vendrá. Está bien visualizarse en los próximos seis meses, pero me genera una ansiedad de la mala, de esa que se siente antes de ir al doctor sabiedo malas noticias o llegando a un exámen para el que no te sientes preparado. ¿Qué tendré amarrado con ese trauma?
Lo que rescato de vacaciones es ver a la familia, recibir visitas de amistades perdidas, encontrame con gente en la calle... Luego, están las actividades felices (como tomar café en la azotea) las esperanzadoras (como iniciar mi último trimestre de maestría) y las que tienen gustos divertidos (ver películas, acostarse tarde, conbeber...). Sí, me gustan las vacaciones, pero ¿no podría ser mejores..?
viernes, 15 de julio de 2011
...acabé el ejercicio final
Todo fue porque el proyecto final antes de comenzar a armarlo llegó a tener 36 páginas con múltiples opciones. Me gustó hacerlo; de verdad. Sin embargo, una vez que comenzaron las correcciones por parte de los observadores, comencé a encontrarme una serie de terribles problemas.Era sumamente cansado corregir en cada una de las pantallas un error de dedo o un problema pequeño como un mal encuadre... En medio de esas histéricas horas de madrugada, perdí información, sobreescribí archivos y luego, harta de corregir nimiedades y curiosidades como un botónes y varios ejemplos de la parte gráfica (que realmente no aportaban más a la funcionalidad del sitio), todo quedó reducido a 16 pantallas.
El diseño de la interfaz quedó de la siguiente menera en donde se presenta el menú de inicio desde la página oficial de la entonces Escuela Gestalt de Diseño.
Intenté hacer que las páginas bailaran y cantaran como Horacio nos indicó, pero terminé odiando los hipervínculos y, aunque siempre he sido muy ordenada con los archivos, la existencia de
"versiones" de cada pantalla, hizo que el prototipo colapsara. Ante la inminente hora en que me expulsarían de un sitio con Internet para hacer esta entrega, decidí armar las pantallas en un documento de InDesing y agregarle comentarios de lo que pensé podría haber hecho. Algo así como lo que les iba platicando a mis usuarios para las pruebas de usabilidad que por cierto, fueron interesantes, dando pie a muchos caminos muy divertidos. He aquí una lista de ellas:POSITIVAS
* El color rosa recuerda a la Gestalt (los uniformes y el mobiliario de Servicios Escolares son de ese tomo). Los gestálticos, lo identificaro de inmediato.
* La página es fácil de manejar; todos supieron donde picar.
* Las opciones multimedia son atractivas. La mayoría quiso versiones de los archivos en decargables.
* Gustó mucho la opción de comentarios y de fichero. Se prestó para chistes y cuestiones serias. Tal vez se deba establecer y mantener un criterio con ciertos enclaves.
* Está bien preguntar por varias opciones en el momento de hacer una búsqueda. Muchos usuarios pocas veces tienen idea de qué es lo que se están buscando.
NEGATIVAS
* La matrícula no es una buena clave de acceso ya que es fácilmente transmitida y hasta con el error pueden jugar una mala pasada con comentarios o el foro. Lo que convendría, es poner la matrícula más una clave personal.
* A unos les parecio odioso el que la institucion y su identidad fuera una constante.
* El diseño se pone un poco aburrido con el tiempo.
* No se saben cuantos resultados se obtuvieron con una búsqueda... Sería mejor colocar un index de páginas como en cualquier buscador.
* Se pierde el botón de "next" en el menú de "Archivo Visual" dentro de las fichas de las referencias.
* ¿Por qué no existe? Los alumnos dijeron que era una buenísima herramienta, pero los maestros o eran indiferentes o lo despreciaban argumentando que era facilitarle las cosas a los tesistas.
SUGERENCIAS (además de las anteriores):
* Colocar las nuevas adquisisiones en el menú de inicio para explorarlas de inmediato.
* Agregar archivos descargables.
* Agregar estrellitas o un método para calificar con los comentarios.
* Ampliar el archivo digital de las tesis mejor calificadas.
* Alguien por ahí pidió música, pero nunca lo aceptaría. ODIO LOS SITIOS CON MÚSICA
No tuve el tiempo de hacer una prueba ideal (en el espacio de la biblioteca), sino que fue en la sala de maestros, en un escritorio de Servicios Escolares o en la barra de servicios de la biblioteca. Digamos que son opciones de búsqueda, pero no fue la ideal.
Y bueno, el resultado del acomodo en InDesing con las explicaciones del uso de la interfaz son 8 páginas de las cuales Horacio me pidió que subiera todas. En todo caso, ya la deben los compañeros de maestría en sus correos junto con el dommy de la página que baila y canta sólo unas poquitas pantallas. Verán errores, pero el intento es el intento. Sé que tiene errores, que no pude hacerlo, que soy aprendiz de diseñadora y me anima la idea de aprender y tener el reto. Pues bueno, este es resultado:








Y bueno, así acabo estas entradas sobre el tema de Arquitectura de la Información. Me encantó la materia, el maestro y el reto que nos ofreció. He domito tan poquito y he pasado tantas horas frente a la computadora que sólo me sorprende de la habilidad de las personas que hacen de esto, su modo de vida.













